Jahir Yusef: del origen al símbolo, en sostenido ascenso
Atención, amigos. Radio Lautaro hoy les quiere presentar al artista visual y escritor chileno Jahir Yusef, un artista emergente del arte contemporáneo.
Nacido en la comuna de Conchalí y radicado hace años en Talca, ciudad que lo acogió y donde, según sus propias palabras, ha encontrado personas en la Región del Maule que han aportado significativamente a su desarrollo artístico, Yusef reconoce en este territorio un espacio clave de aprendizaje y crecimiento, destacando su riqueza histórica y su potencia cultural
Sus obras poseen una carga emocional marcada, integrando simbolismo, una estética vinculada al ocultismo y, en múltiples ocasiones, una mirada crítica hacia problemáticas sociales contemporáneas
Conversamos con el artista

¿Cómo influyen tus raíces en tu pintura?
Influyen de manera profundamente simbólica. Las vivencias intensas de mi infancia, incluyendo ciertas carencias, no se transformaron en victimismo, sino en materia de construcción interior. Con el tiempo comprendí que esas experiencias no eran un límite, sino un impulso.
Tu trabajo integra simbolismo, misticismo y crítica social. ¿Buscas incomodar o provocar reflexión?
No busco agradar a todos ni incomodar por provocar. Pinto lo que siento y lo que considero necesario expresar. Algunas obras son serenas y pueden convivir en un espacio íntimo; otras son más intensas, simbólicas y críticas, dialogando mejor con murales, espacios culturales o museos.
Mi intención no es generar escándalo, sino reflexión. El simbolismo, el misticismo y la crítica social forman parte de mi universo interior y de mi lectura del entorno. El arte, para mí, debe tener verdad antes que complacencia.

¿Cómo enfrentas el crecimiento sin perder la identidad?
Creo que el crecimiento debe ir acompañado de humildad y claridad interior. Es natural aspirar a expandirse y consolidarse, pero eso no significa olvidar el origen ni las experiencias que nos formaron. Mantener la identidad implica recordar el proceso y cada etapa vivida.
¿En qué etapa se encuentra hoy tu trabajo y hacia dónde quieres proyectarlo?
Siento que estoy en una etapa de ascenso sostenido, pero agradezco profundamente a quienes conectan con mi obra y a todas las personas que la valoran, porque el crecimiento también es colectivo. Mi arte, sin quienes lo observan e interpretan, no tendría el mismo sentido. Mi crecimiento y los avances que he logrado se los debo, en gran parte, a cada persona que admira mi trabajo.
Mi trabajo abarca distintas intensidades: algunas piezas transmiten calma y contemplación; otras son más fuertes en su dimensión simbólica, mística o crítica. Esa diversidad forma parte de mi identidad.
Mi proyección es consolidar un legado artístico coherente y honesto, capaz de trascender más allá de las tendencias pasajeras.
También se reconoce tu ayuda social en distintas comunas. ¿Por qué ese interés por apoyar siempre en lo social?
Creo que cuando uno nace en un lugar nunca debe menospreciarlo; debe reconocer sus raíces y mantener conciencia de ellas. El crecimiento personal y artístico también debe reflejarse en la calidad humana.
Si uno crece económicamente, eso es positivo, pero cobra verdadero sentido cuando puede convertirse en apoyo para otros. Más allá de lo material, la ayuda social nos recuerda que formamos parte de una misma humanidad.
Apoyar a quienes lo necesitan o a nuevos artistas es parte de mi manera de entender la vida. La ayuda social, más que una obligación, es una forma de mantenerse humano.
