Alerta por bencinas: Proyectan alza de $30 por litro y Gobierno apura cambios al MEPCO
La economía chilena enfrenta una “tormenta perfecta” que impactará directamente en los precios de los combustibles a partir de este jueves 26 de marzo. Según un informe de Clapes UC, las presiones internacionales derivadas del conflicto en Medio Oriente y la depreciación del peso chileno gatillarán un incremento significativo en los valores mayoristas.
Las proyecciones de Clapes UC
El análisis, liderado por la investigadora Francisca Cuadros, estima que los precios mayoristas de las gasolinas subirán aproximadamente $30,6 por litro, mientras que el diésel experimentaría un alza de $28,4.
Este incremento se explica por dos factores críticos registrados entre el 2 y 20 de marzo:
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Petróleo: El crudo Brent ha superado los US$110, con un alza acumulada del 39%.
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Dólar: El tipo de cambio en Chile aumentó casi un 6% en el mismo periodo.
“Si se mantienen las condiciones actuales, es previsible un nuevo ajuste al alza para el 16 de abril”, advierte la minuta del centro de estudios.
Gobierno busca frenar el gasto fiscal
Ante este escenario, el Ejecutivo presentará entre lunes y martes un proyecto de ley para modificar los parámetros del Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO). El objetivo es reducir la carga financiera del Fisco, que actualmente desembolsa cerca de US$50 millones semanales para contener las alzas.
El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, sugirió que el sistema actual de ajuste cada tres semanas podría ser revisado: “Tenemos que apurar el tranco en la transmisión de precio”, señaló la autoridad, lo que abre la puerta a un posible retorno a las variaciones semanales.
El rol de las distribuidoras
Es importante recordar que los cálculos de Enap (que se conocerán este miércoles 25) y las proyecciones de Clapes UC corresponden a los precios mayoristas.
El valor final en las estaciones de servicio dependerá de cada empresa comercializadora. Como recalca el informe, los cambios no necesariamente se traspasan en la misma magnitud al consumidor, ya que las distribuidoras gozan de libertad para fijar sus precios de venta final.
