Tras el desplome en el segundo sondeo, Bachelet aguarda una última señal de la ONU para definir su futuro
El futuro de la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de las Naciones Unidas pende de un hilo y depende de una cita crucial: la tercera votación informal del Consejo de Seguridad, programada para este mes. Pese a admitir que sus opciones de liderar el organismo son remotas, la exmandataria chilena acordó con los gobiernos de Brasil y México aguantar hasta conocer este nuevo termómetro diplomático antes de dar cualquier paso en falso o retirar formalmente su postulación.
El margen de maniobra de la exjefa de Estado se redujo drásticamente tras los fríos números de la segunda consulta secreta. En esa oportunidad, Bachelet cosechó apenas dos apoyos (“aliento”), frente a seis votos en contra (“desaliento”) y siete abstenciones. El desplome fue evidente en comparación con la primera ronda, donde había logrado seis respaldos positivos, relegándola al séptimo puesto entre ocho aspirantes.
A pesar del duro golpe diplomático, Bachelet optó por no tirar la toalla de inmediato. Tras una reunión clave con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, sus aliados estratégicos cerraron filas para aguardar el próximo pronunciamiento del Consejo de Seguridad. Aunque la propia candidata asume el escenario adverso, su equipo prefiere contar con la foto completa de esta tercera medición para definir si continúan la carrera o le ponen punto final a sus aspiraciones internacionales.
