Día de la Madre Tierra: un llamado a vivir en armonía con la naturaleza
La resolución 64/196 del 21 de diciembre de 2009, de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), determinó que cada 22 de abril se celebre el Día Internacional de la Madre Tierra. Los países invitaron a hacer uso de este Día para promover actividades e intercambiar opiniones y visiones sobre condiciones, experiencias y principios para una vida en armonía con la naturaleza.
El cambio climático, la pérdida de la biodiversidad, la contaminación, el uso no sostenible de los recursos naturales, los problemas de gestión de residuos y las desigualdades socioambientales son los principales problemas que enfrenta el planeta en la actualidad, según explica la académica del Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales (ICA3) de la Universidad de O’Higgins (UOH), Morgane Derrien.
Al entrar en detalle señala que los efectos del cambio climático ya son notorios: “tenemos alteraciones en los patrones de precipitación, sequía, olas de calor, aumento de la temperatura global, mayor generación y energía de los huracanes y disminución de los glaciares”, detalla. Asimismo, si el punto es la pérdida de biodiversidad, esta tiene su origen en “los cambios en el uso de suelos, la contaminación, la sobreexplotación de los recursos naturales y la introducción de especies invasoras, entre otras acciones del hombre”.
En el caso de la contaminación -precisa la Dra. Derrien- la solución a este grave problema, que causa efectos adversos en personas, animales y vegetación, “debe ser colectiva. Se deben adoptar sugerencias como restringir el uso de plásticos, la restauración de los ecosistemas urbanos e incentivar el uso de transporte con energías limpias, entre otras posibilidades”, indica.
Sobreexplotación y desigualdad
La sobreexplotación de los recursos naturales, la extracción excesiva de agua, la pesca excesiva y la explotación descontrolada de los recursos minerales, contribuye a la degradación ambiental y la pérdida de hábitats naturales, advierte la académica. Asimismo, una deficiente gestión de residuos “puede provocar daños complejos y duraderos en el medioambiente, ya que, al quemarse o acumularse en los vertederos, generan gases que contaminan el aire, perjudicando la salud humana y el medio ambiente. También pueden provocar que sustancias tóxicas puedan filtrarse en el suelo y contaminar las fuentes de agua subterránea”.
Otro punto esencial -señala la académica- son las desigualdades socioambientales, donde “las comunidades más vulnerables suelen ser las más afectadas por los problemas ambientales. La falta de acceso a recursos naturales seguros y a servicios básicos de calidad, las agrava”.
