Gabriel Boric dedica emotivas palabras a su hija Violeta en evento internacional
Durante su intervención en el Congreso Panamericano, Gabriel Boric sorprendió a los asistentes al alejarse por un momento del discurso estrictamente político para dar paso a una faceta íntima y paternal. Frente al auditorio, leyó un mensaje dirigido a su hija Violeta Boric Carrasco, de poco más de un año de edad, centrado en el futuro y las complejas realidades del planeta en el que está creciendo.
El texto combinó una mirada crítica sobre la coyuntura global con una enseñanza sobre la memoria histórica y la fraternidad entre los pueblos:
La inocencia frente a la realidad global: Boric contrapuso la mirada infantil con los conflictos contemporáneos. “Hija: miro en tus ojos traviesos, en esa mirada ingenua llena de vida que nada sabe de Trump, de bots, de genocidio a un pueblo entero por el solo hecho de existir, ni de tierras arrasadas y poblaciones desplazadas en un planeta que nosotros mismos hemos hecho enfermar”, expresó.
El valor de la historia
En otro pasaje, enfatizó la importancia de reconocer el pasado para construir el futuro, recordando que “el mundo no partió contigo, no partió conmigo ni con tus abuelos y abuelas”, e instando a su hija a recordar que siempre caminará “parada en hombros de gigantes”.
Identidad y fraternidad latinoamericana: La carta también abordó los lazos de la «patria grande», llamando a Violeta a reconocer como hermanos a los niños de toda la región, desde México y Guatemala hasta Brasil y el Alto Perú.
Finalmente, el momento emotivo incluyó un guiño humorístico sobre la vecindad transandina, al mencionar que los trasandinos, “aunque a veces se pongan un poco pesados cuando de fútbol se trata, también son tus hermanos”.
