Kast anuncia el “Plan de Infraestructura Penitenciaria 2030” que sumará 20 mil nuevas plazas para combatir el hacinamiento
En un enérgico bloque dedicado a la crisis carcelaria del país, el Presidente José Antonio Kast anunció una profunda reforma al sistema penitenciario durante su primera Cuenta Pública. La estrategia gubernamental apunta a tres ejes principales: el fortalecimiento de Gendarmería, el aumento radical de las medidas de seguridad internas y la ampliación de la capacidad de los penales.
Tras la reciente aprobación legislativa en el Congreso, el Mandatario confirmó que Gendarmería ya inició su transición para depender formalmente del Ministerio de Seguridad Pública, un proceso con el cual el Ejecutivo busca transformar a la institución en “un cuerpo armado de excelencia”.
“No es posible que nuestras cárceles sigan funcionando como escuelas del delito, ni que los jefes del crimen organizado continúen operando sus bandas desde el interior de un penal, dando órdenes por teléfono como si los muros no existieran”, fustigó el Jefe de Estado, vinculando esta reforma al plan de intervención de 50 barrios críticos bajo la premisa de que “la mano cambió y eso se va a ir notando día a día”.
Bloqueo tecnológico y máxima seguridad
Para frenar la operación de bandas desde el interior de los recintos, Kast adelantó que en los próximos días se implementará un endurecimiento de los regímenes de máxima seguridad a nivel nacional. Esta intervención inmediata contempla:
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Incorporación de nuevas tecnologías de inhibición de señal y vigilancia.
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Controles de acceso y revisión de comunicaciones significativamente más estrictos.
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Segregación rigurosa de los internos según su nivel de peligrosidad y compromiso delictual.
Plan de Infraestructura Penitenciaria 2030
Como medida de fondo ante la crisis de sobrepoblación penal, el Presidente presentó el Plan de Infraestructura Penitenciaria 2030, el cual calificó como la mayor modernización del sistema carcelario en más de tres décadas. La meta inicial del proyecto es ambiciosa, habilitar más de 20.000 nuevas plazas a nivel nacional para reducir el hacinamiento en los recintos penales chilenos.
“Construir cárceles moderna, seguras y suficientes no es un gasto, es una inversión en la seguridad de todos los chilenos”, defendió Kast.
Reinserción basada en la alianza público-privada
Pese al foco punitivo y de control, el Mandatario enfatizó que la estrategia del Ejecutivo busca equilibrar el combate al delito con un nuevo modelo de reinserción social que operará mediante un trabajo conjunto entre el Estado y el sector privado.
Este nuevo enfoque combinará los altos estándares de seguridad con programas obligatorios de educación, capacitación laboral, tratamiento de adicciones e intervención especializada. “Una cárcel que solo encierra y no se ocupa de la rehabilitación, termina devolviendo a la calle a delincuentes más peligrosos que cuando entraron”, advirtió finalmente el Mandatario, sellando el compromiso de ofrecer oportunidades a quienes opten por dejar la delincuencia.
