León XIV rompe la tradición en su primera Pascua: un mensaje de paz global sin menciones geográficas
En una mañana marcada por el fervor y una notable vitalidad física, el Papa León XIV encabezó este domingo su primera celebración de Pascua de Resurrección. Ante una multitud que desbordó la Plaza de San Pedro y la Vía de la Conciliación, el pontífice Robert Prevost —elegido en mayo de 2025— ofreció un mensaje centrado en la esperanza, aunque con un giro diplomático que sorprendió a los observadores vaticanos.
Un giro en la retórica pontificia
A diferencia de sus antecesores y de su propio mensaje de Navidad, León XIV optó por no mencionar conflictos específicos como los de Ucrania, Israel o Palestina. En su lugar, el Papa ofreció una condena estructural a la “idolatría del lucro” y al odio, instando a la humanidad a no resignarse ante el mal.
“No permitamos que nos paralicen las losas de la guerra y la injusticia”, señaló el pontífice, quien vinculó el saqueo de los recursos de la tierra con la violencia global.
Como respuesta concreta a la tensión internacional, el Papa anunció una vigilia de oración por la paz en la Basílica de San Pedro para el próximo sábado 11 de abril, invitando a los fieles a pasar del discurso a la acción espiritual.
Contraste físico y simbólico
Uno de los puntos más comentados de esta Semana Santa ha sido la robusta salud de León XIV, lo que le permitió participar en todos los ritos litúrgicos, algo que no ocurría de forma completa desde hacía años.
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Retorno a la tradición: El viernes, el Papa recuperó el gesto histórico de cargar personalmente la cruz durante las 14 estaciones del Viacrucis en el Coliseo, una imagen que no se veía desde los tiempos de Juan Pablo II en 1994.
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Homenaje a su predecesor: Durante la misa, tuvo palabras de recuerdo para el Papa Francisco, quien falleció hace un año, pocas horas después de su última aparición pública en esta misma festividad.
Fervor en la Plaza de San Pedro
Tras la misa, el pontífice recorrió el recinto en el papamóvil, rompiendo el protocolo en diversas ocasiones para bendecir a niños y saludar a los peregrinos. La decoración floral, tradicional regalo de los Países Bajos, enmarcó una jornada donde el mensaje de León XIV buscó trascender las fronteras políticas para enfocarse en un llamado ético universal.
