Los desafíos del nuevo Plan Regulador para construir el Talca del futuro
Talca se encuentra en un proceso clave para definir cómo crecerá y se desarrollará durante las próximas décadas. En este contexto, la actualización del Plan Regulador Comunal (PRC) abre una oportunidad para revisar la forma en que la ciudad se expande, la relación entre sus distintos sectores y las condiciones necesarias para avanzar hacia un desarrollo más integrado y sostenible.
Para David Guerrero director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica del Maule, uno de los principales aspectos a considerar es el crecimiento fragmentado que ha experimentado Talca durante los últimos años. “Talca se está expandiendo y creciendo de una manera fragmentada”, señala el académico, quien explica que este proceso también se relaciona con la exurbanización, entendida como el desplazamiento progresivo de población y actividades desde el centro hacia las nuevas periferias.
Esta expansión también tiene efectos en la movilidad. El crecimiento hacia sectores más alejados incrementa los desplazamientos y puede profundizar la dependencia del automóvil. “De algún modo se está dando un mensaje al talquino de que para poder vivir en esta ciudad necesitas un auto”, advierte Guerrero. En ese sentido, plantea que Talca todavía cuenta con una escala que permite pensar en una ciudad recorrible mediante distintos modos de transporte: “La ciudad todavía tiene un tamaño que puede ser recorrible en bicicleta, a pie, en locomoción”.
Otro aspecto relevante es la recuperación y revitalización del centro de Talca. El académico UCM plantea que este espacio concentra parte importante de la identidad y memoria de la ciudad, pero enfrenta dificultades asociadas al valor del suelo y a la presencia de sitios eriazos y estacionamientos. “Hoy en día parece ser que el centro no es más que una sección de paso”, sostiene, apuntando a la necesidad de volver a pensar este sector como un espacio activo y conectado con la vida cotidiana de sus habitantes.
A ello se suma la necesidad de considerar las condiciones naturales y ambientales del territorio. Para Guerrero, fenómenos como inundaciones, crecidas de ríos, terremotos y los efectos del cambio climático deben estar presentes en las decisiones de planificación. “La naturaleza establece ciertas reglas y hay que preguntarse cómo construimos con eso en mente”, plantea, destacando que la sostenibilidad debe ser entendida no sólo desde una dimensión ambiental, sino también social y económica.
En este escenario, el nuevo Plan Regulador no representa por sí solo una solución a los problemas urbanos, sino un marco para orientar el desarrollo de Talca. “El Plan Regulador más que ofrecer soluciones, lo que ofrece es una especie de cancha: estas son las reglas del juego”, explica Guerrero. Desde su perspectiva, el proceso debe permitir discutir qué ciudad se quiere construir durante las próximas décadas e incorporar las distintas miradas que forman parte del territorio.
En esa línea, la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica del Maule participará en mesas de diálogo vinculadas al proceso de actualización del instrumento, aportando desde la arquitectura y el urbanismo, junto con promover la participación de académicos y estudiantes.
