Crisis en el empleo juvenil: se pierden 95 mil puestos de trabajo y cae la ocupación formal
El panorama laboral actual plantea un escenario critico para los jóvenes en Chile. Según el Barómetro Laboral y Previsional de julio —desarrollado por el Centro de Investigación Empresa y Sociedad (CIES) de la Facultad de Economía y Negocios de la UDD junto a la Asociación de AFP—, la población de entre 18 y 34 años sufrió la eliminación de casi 95 mil empleos en los últimos doce meses.
El informe correspondiente al trimestre abril-junio registra un retroceso del 3,3% en el número de ocupados dentro de este rango etario. Con esto se consolida un ciclo descendente que ya se prolonga por 18 meses consecutivos, encendiendo las alarmas respecto a las barreras que enfrentan las nuevas generaciones para insertarse en la fuerza de trabajo.
Un impacto directo en la previsión laboral
El aspecto más preocupante de este deterioro es la calidad del empleo destruido: el 75% de las plazas laborales perdidas por los jóvenes eran formales. Esta pérdida golpea directamente una etapa decisiva para la consolidación de ingresos y la acumulación de fondos previsionales a largo plazo.
“La destrucción de puestos de trabajo en este grupo debe ser motivo de alerta, especialmente porque la gran mayoría corresponde a empleos formales. Para los jóvenes, esta es una etapa fundamental en la construcción de su futuro económico y su pensión; no contar con un empleo formal hoy significa perder valiosos años de ahorro previsional y de retornos que son irrecuperables”, advirtió Roberto Fuentes, gerente de Estudios de la Asociación de Administradoras de Fondos de Pensiones (AAFP).
Un mercado nacional empujado por la informalidad
El deterioro del segmento joven ocurre dentro de un contexto general de notable debilidad. A nivel nacional, aunque la cifra global de ocupados avanzó un 0,9% anual, dicho incremento responde de manera exclusiva a puestos de trabajo informales. En la vereda opuesta, la ocupación formal registra su cuarto trimestre consecutivo en terreno negativo, acentuando la precarización del mercado del trabajo.
“No solo el crecimiento sigue bajo el 1% anual, sino que además continúa la destrucción de empleos formales y la informalidad se sitúa como principal protagonista del crecimiento”, explicó Daniela Leitch, investigadora del CIES UDD. Frente a la realidad que viven los jóvenes, enfatizó que la situación es “especialmente preocupante” y que “urgen medidas que fomenten la contratación de jóvenes y se orienten a capacitar bien a las nuevas generaciones para así facilitar su inserción en el mercado laboral”.
El análisis concluye con un llamado claro: es indispensable coordinar esfuerzos entre el sector público y privado para impulsar la reactivación del trabajo formal. Solo así se podrá resguardar el bienestar presente de los trabajadores, asegurar su protección social y brindar estabilidad a sus ingresos futuros.
