Expertos coinciden en que el futuro del empleo no está escrito y dependerá de cómo enfrentemos el cambio tecnológico y la IA
¿La inteligencia artificial acabará con millones de empleos? ¿Los robots reemplazarán a las personas? Frente a preguntas que se repiten cada vez con mayor frecuencia, especialistas reunidos en la Universidad Católica del Maule (UCM) plantearon una mirada diferente en el sentido que los cambios si bien serán profundos, sus consecuencias no están predeterminadas.
Esa fue una de las principales reflexiones del seminario “Reconfiguraciones del trabajo contemporáneo: tecnología, territorio y sociedad”, realizado en el Campus San Miguel de la UCM, actividad que reunió a investigadores nacionales e internacionales para abordar los efectos de la tecnología, las transformaciones productivas y los cambios sociales sobre el empleo.
La jornada permitió además cerrar exitosamente el proyecto FOVI240206 “Las viejas y nuevas formas del trabajo, perspectiva histórica para el análisis del sindicalismo y los y las trabajadores/as en el sur de Chile”, financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y liderado por el académico e investigador del Centro de Investigación en Estudios Avanzados del Maule (CIEAM) de la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado UCM, Dr. Dasten Julián.
Para el investigador, uno de los desafíos es comenzar desde ahora a preparar las instituciones y políticas laborales frente a transformaciones que ya están ocurriendo.
“Es muy importante visualizar que, si bien hay transformaciones que tienen una alta complejidad, es necesario empezar a preparar la institucionalidad y las políticas laborales en función de estos cambios tecnológicos, para que no tengan un daño y una erosión en las condiciones de trabajo y de vida de las personas”, sostuvo Julián.
Ni catástrofe ni solución automática
Desde Argentina, la Dra. Andrea del Bono, profesora titular de Sociología del Trabajo de la Universidad Nacional de La Plata, destacó que las ciencias sociales ya están estudiando fenómenos como las plataformas digitales, el trabajo freelance y la inteligencia artificial, aportando evidencia para comprender sus impactos reales.
“Lo importante es poner ciencia, trabajo de campo, entrevistas y buena metodología para no caer en generalizaciones catastrofistas”, afirmó. A su juicio, incorporar una perspectiva histórica permite distinguir qué fenómenos son realmente nuevos y cuáles mantienen continuidades con transformaciones productivas anteriores.
Una visión similar planteó Omar Manky, profesor asociado de la Universidad del Pacífico de Lima, quien abordó los cambios tecnológicos vinculados al trabajo agroexportador en Perú. “Ninguna tecnología opera en el vacío”, señaló, enfatizando que sus consecuencias dependen también de las decisiones que adopten las sociedades.
“No comparto ni la mirada catastrofista que anuncia el fin de los empleos y los trabajos, ni la mirada optimista que imagina un futuro donde las computadoras resuelven todos los problemas”, agregó. Para el investigador, Estados, empresas y universidades tienen la posibilidad de participar activamente en la orientación de estas transformaciones para que sus beneficios alcancen a más personas.
Una mirada latinoamericana del trabajo
El cierre del proyecto deja también una red de colaboración que conecta experiencias de Chile, Argentina y Perú, permitiendo observar fenómenos globales desde las particularidades históricas, sociales y productivas de América Latina.
“Esta actividad nos ha permitido dialogar con colegas de distintos contextos, como el peruano, el argentino y el chileno, colocando estas discusiones en relación con las transformaciones, problemáticas y características del trabajo en la Región del Maule”, destacó Dasten Julián.
Así, más que intentar anticipar si la tecnología eliminará o creará empleos, la colaboración busca construir evidencia para comprender qué trabajos están cambiando, bajo qué condiciones y qué respuestas pueden desarrollar nuestras sociedades. Una perspectiva latinoamericana que pone en diálogo tecnología, territorio e historia para abordar colectivamente uno de los grandes desafíos del mundo laboral contemporáneo.
