Feriado del 17 de septiembre: ¿costo para la economía o inversión en bienestar?
La eventual incorporación del jueves 17 de septiembre como feriado, que se sumaría al viernes 18 y sábado 19, instala un debate sobre los efectos de una jornada adicional de descanso. Mientras una mirada advierte sobre su impacto en la actividad productiva, otra plantea que el tiempo de recuperación también puede generar beneficios para las personas y las organizaciones.
Para el economista y docente de la carrera de Ingeniería Comercial de la Universidad de O’Higgins (UOH), Pablo Peña, el análisis de un feriado adicional debe considerar dos efectos contrapuestos: la actividad que deja de generarse durante una jornada laboral y el gasto que ello puede movilizar. Su impacto, no sería homogéneo y dependerá de las características de cada sector, según indica el docente.
“Desde la perspectiva de la productividad, un día laboral menos implica menor producción, lo que afecta principalmente a empresas industriales, agrícolas, energéticas o aquellas que requieren cadenas de producción continuas, especialmente las orientadas hacia la exportación. Por contrapartida, las empresas y organizaciones enfocadas en servicios que abarcan a la mayoría del empleo en Chile en general tienen mayor flexibilidad para absorber un día laboral menos”, señala Peña.
Variables en contexto
El análisis de Peña incorpora el comportamiento del gasto durante una celebración que concentra actividad comercial y servicios. Subraya que, en estos casos, el efecto económico debe observarse como un balance entre ambos factores, considerando además que parte de las empresas ya anticipa cambios en su funcionamiento durante esas fechas.
“Por el lado del gasto, los feriados, especialmente los asociados a fiestas populares como Fiestas Patrias o fiestas de fin de año, implican una activación del sector comercio y, por tanto, un incremento en el gasto de la economía. El resultado desde el punto de vista económico dependerá de si el incremento esperado en el gasto asociado al 17 de septiembre o el bienestar por un día de descanso adicional compensa la reducción de la actividad en el sector productivo. Además, buena parte de las empresas, independiente de la discusión política de turno, ya tiene planes de contingencia para ese día como salidas anticipadas o mayor flexibilidad, adelantando el efecto de celebraciones que se enmarcan dentro de nuestro contexto cultural”, explica Peña.
Recuperación y bienestar
Para la docente de la carrera de Psicología de la Universidad de O’Higgins, Alejandra Pallamar, el debate asociado a convertir el 17 de septiembre en feriado debe ir más allá de los cálculos sobre productividad y gasto, pues también debe considerar los efectos del descanso en las personas. Esta dimensión, según indica, puede traducirse tanto en bienestar como en la forma en que las personas retoman posteriormente su actividad laboral.
“Si lo queremos ver desde el punto de vista económico, que es donde está centrado el debate, más días y horas de trabajo no necesariamente significan mayor productividad en el mediano o largo plazo. También hay que visibilizar que el descanso trae consigo resultados positivos para la organización, ya que, en general, según la evidencia científica, la recuperación en períodos no prolongados aumenta el compromiso, la satisfacción, la creatividad, y el desempeño laboral posterior a los días de descanso”, agrega la psicóloga.
Pallamar plantea que la discusión tampoco consiste en determinar mecánicamente cuántos días libres son suficientes, sino en que el descanso reúna condiciones que permitan una recuperación efectiva. “Está establecido que el descanso requiere, para tener efecto recuperativo, continuidad, previsibilidad y calidad. En ese sentido, podemos decir que un feriado más largo cumple con esas características. Además, un feriado, a diferencia de un día libre individual, permite que un gran número de personas descanse al mismo tiempo. Eso hace más fácil organizarse, juntarse con amigos o simplemente compartir tiempo con otros significativos”, sostiene la docente.
Ampliar el debate
Añade que las experiencias de recuperación permiten disponer de autonomía sobre el tiempo libre y una desconexión temporal, lo que genera beneficios físicos, psicológicos y emocionales. “Según estudios, estos espacios reducen la fatiga, el agotamiento y el estrés, favorecen el sueño y contribuyen a recuperar energía y atención. Su relevancia aumenta por el incremento muy significativo y sostenido de las enfermedades profesionales de origen mental en el país, lo cual se asocia en forma directa con factores organizacionales tales como la carga laboral, uno de los riesgos psicosociales de mayor presencia. En ese sentido el llamado es a mirar más integralmente la productividad en Chile y a buscar un mejor balance entre productividad y bienestar, ya que se influyen recíprocamente”, concluye la especialista UOH invitando a incorporar estos factores al debate nacional sobre feriados.
