Guerra del pan: La marraqueta busca ser Patrimonio de la Humanidad en medio de una polémica regional
La mesa latinoamericana se encendió. Un grupo de panaderos bolivianos anunció su intención de postular a la marraqueta como Patrimonio de la Humanidad. La propuesta llega justo en medio de una intensa polémica en redes sociales, la cual se reactivó luego de que un chef peruano afirmara categóricamente que este pan —infaltable en el desayuno diario de los chilenos— es en verdad «típico de Tacna». El comentario, como era de esperarse, desató una ola de debates sobre el verdadero origen e identidad de esta joya de la panadería regional.
¿De dónde viene realmente este pan?
Para poner orden en la discusión, el historiador Raúl La Torre (coordinador de Extensión Cultural de la Universidad de los Andes) aclaró que la marraqueta tiene una raíz 100% europea.
Según explica el especialista, se trata de una evolución del clásico pan batido, un producto sumamente común en Europa Central que desembarcó en tierras chilenas de la mano de los hermanos Marraquet, una familia de inmigrantes franceses.
El origen del nombre
El pan adoptó el apellido de estos hermanos franceses, popularizándose en Chile como marraqueta. Esto explica también por qué en varias regiones del país se le sigue llamando cariñosamente “pan francés”.
Una receta, distintas identidades
La influencia de los maestros panaderos franceses no se quedó solo en Chile, sino que se expandió con fuerza por todo el continente. Esto justifica que hoy en día existan variantes de la misma receta en distintos países de la región.
El concepto de pan batido europeo es el mismo. Cada país ajustó la receta, los tiempos de fermentación y la cocción a sus propias costumbres locales.
Un producto que, aunque comparte un ADN común, hoy brilla con matices, nombres y texturas diferentes según el lugar donde se prepare.
