IPoM de marzo: Banco Central recorta proyección de crecimiento y advierte salto inflacionario por shock de combustibles
El Banco Central publicó este miércoles su primer Informe de Política Monetaria (IPoM) de 2026, marcado por un ajuste a la baja en las expectativas de crecimiento y una alerta sobre la inflación de corto plazo. El ente emisor redujo el rango de crecimiento del PIB para este año a un 1,5% – 2,5% (desde el 2% – 3% previsto en diciembre), citando el impacto de la guerra en Medio Oriente, el menor desempeño minero y el ajuste fiscal de US$3.800 millones implementado por el gobierno de José Antonio Kast.
Respecto a los precios, el informe proyecta que la inflación anual escalará hasta situarse en torno al 4% a partir del segundo trimestre. Este salto responde directamente al encarecimiento del petróleo —que promediará los US$100 este trimestre— y se traducirá en el fuerte aumento local de $370 en gasolinas y $580 en diésel anunciado recientemente.
Pese al complejo escenario externo, el Consejo del Banco Central destacó que la economía chilena cuenta con una “brecha de actividad cerrada” y expectativas ancladas para enfrentar la incertidumbre.
El Banco Central entregó su hoja de ruta económica para 2026 en un contexto de “incertidumbre mayor a la usual”. Estos son los puntos principales:
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Menos crecimiento: El PIB subirá menos de lo esperado debido a la debilidad de la minería (menor ley del cobre) y un gasto público más acotado.
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Combustibles al alza: El barril de petróleo sobre los US$100 empuja la inflación local. El Central ya internalizó las alzas de $370 y $580 por litro en las bencinas y diésel, respectivamente.
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Meta de Inflación: Aunque hoy está bajo el 3%, el IPC subirá al 4% este año, para retornar a la meta recién en el segundo trimestre de 2027.
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Cobre “geopolítico”: Si bien el precio del metal rojo se estima en un promedio alto de US$5,4 la libra para 2026, ha mostrado volatilidad por el conflicto en Medio Oriente.
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Tasa de Interés en suspenso: La Tasa de Política Monetaria (TPM) se evaluará “reunión a reunión”, dependiendo de si el shock de costos internacionales se traspasa con más fuerza al consumo local.
