“Se puede vivir con parkinson” el testimonio de un paciente del HRT y el importante llamado a seguir los tratamientos
Hace algunos años, un leve temblor en su mano derecha fue la primera señal. Algo que, en ese momento, no parecía tener mayor importancia. “Pensé que podía ser por el frío o algo pasajero”, recuerda Alberto Sandoval Muñoz, paciente con diagnóstico de Parkinson del Hospital Regional de Talca.
Hoy, a tres año de ser diagnosticado con la enfermedad de Parkinson, su historia refleja el proceso que viven muchas personas: síntomas que pasan desapercibidos, un diagnóstico que cuesta asumir y un camino que, con apoyo y tratamiento, puede ser llevadero.
“Fue difícil al principio, me costo harto asumir la enfermedad. Todavía cuesta, porque uno sabe que es para siempre”, relata. Sin embargo, con el tiempo, su experiencia ha ido cambiando.
“El tratamiento ha sido favorable. He seguido tal cual las indicaciones del doctor y las pastillas me han hecho bien”, afirma, destacando además el rol del equipo de salud y su familia en este proceso.
Una enfermedad compleja y progresiva
El jefe del Servicio de Neurología del hospital Regional de Talca, Dr. René Meza, explica que el Parkinson es una enfermedad crónica que afecta principalmente el movimiento.
”Se produce una pérdida de neuronas que generan dopamina, un neurotransmisor fundamental para facilitar el movimiento. Por eso aparecen síntomas como lentitud, rigidez o temblor”, señala.
El especialista advierte que el temblor no siempre es el primer signo visible. “existe un porcentaje de pacientes que nunca presentan temblor. También hay síntomas previos, como trastornos del sueño, del ánimo o del olfato, que pueden pasar desapercibidos” agregó.
Diagnóstico precoz y tratamiento continuo
Uno de los aspectos clave en esta enfermedad es la detección temprana y el inicio oportuno del tratamiento. “Si bien es una enfermedad crónica, los tratamientos actuales son efectivos para controlar los síntomas. La clave está en el adherencia y en el seguimiento médico constante” enfatiza el neurólogo.
En esa línea, en el abordaje neurológico del parkinson es multidisciplinario, incluyendo profesionales como kinesiólogos, terapeutas ocupacionales, fonaudiólogos y apoyo en salud mental, lo que permite mejorar la calidad de vida de los pacientes.
El rol del entorno y la actitud frente a la enfermedad
Para Alberto, el apoyo ha sido fundamental. “Mi familia y uno mismo tienen que tirar para arriba. Es un proceso largo, pero se puede vivir con Parkinson”, señala.
Además, entrega un mensaje claro a quienes enfrentan un diagnóstico reciente, “hay que asumir la enfermedad, aunque cueste. Y seguir las indicaciones de los médicos, eso es muy importante.
Conciencia y comprensión
Desde el hospital hacen un llamado a la comunidad a informarse y derribar mitos en torno a esta enfermedad.
El Parkinson, no solo afecta el movimiento y, muchas veces las personas subestiman las capacidades de quienes lo padecen. Es importante entender que pueden mantener una buena calidad de vida por muchos años con el tratamiento adecuado”, concluye el Dr. Meza.
