“Las activaciones de quebradas serán cada vez más recurrentes y necesitamos educar a la población y generar políticas públicas adecuadas”
Después de varios días de intensas precipitaciones en gran parte de Chile, los expertos analizan los efectos y también las razones por las que se generaron diversas complicaciones en sectores donde se activaron quebradas, incluidas las lamentables pérdidas de vidas humanas y la afectación socioeconómica para la población.
La Región de Coquimbo y también la de Atacama fueron dos de las más afectadas, pero las dificultades se vivieron prácticamente en toda la zona centro norte y sur del país. Situación que podría repetirse ante los anuncios de grandes lluvias en las próximas semanas y meses en el marco del fenómeno del Niño.
“Los fenómenos que hemos visto provocados por estos sistemas frontales demuestra que todavía queda muchísimo por recorrer en el ámbito de la planificación territorial y la gestión del espacio. Han sido consecuencias que se han producido también en 1997 en La Serena, en 2015 en Copiapó y en 2019 en el norte de Chile”, afirmó Oliver Meseguer Ruiz, profesor titular del Departamento de Ciencias Históricas y Geográficas de la Universidad de Tarapacá.
El académico, especialista en el análisis de la variabilidad climática, ha realizado estudios sobre incendios y la exposición humana en las zonas de interfaz urbano-forestal y en tal sentido también recordó lo sucedido en el verano 2026 con los incendios en la Región del Biobío.
“Vimos cómo afectó de tal manera a una zona de interfaz urbano-forestal, y cómo, lamentablemente se produjeron también grandes pérdidas económicas y personales. Lo mismo está ocurriendo y ha ocurrido con la activación de las quebradas en estos últimos días”, recordó Meseguer, quien es doctor en Geografía, Planificación Territorial y Gestión Ambiental, mención Sistemas Naturales.
“La instalación de zonas urbanas, donde habitan las personas en los cauces de los ríos, que llevan el nombre de quebradas, pero que durante gran parte del tiempo están completamente secos, genera un gran riesgo ya que estas en algún momento se activan. Y este fenómeno recurrente lo vivimos en el año 2019, en el norte de Chile; en el año 2015, en los aluviones de Copiapó, y lo estamos volviendo a vivir ahora. Por lo tanto, ya no es un tema solamente de planificación, también estamos aquí atentos a un problema estructural de educación y de memoria colectiva, porque vemos que son fenómenos que son recurrentemente habituales, y además, en un contexto de cambio climático”.
Estas situaciones, añadió, “esperamos que sean cada vez más extremas y más frecuentes. Por lo tanto, es necesario que todos los hacedores de políticas públicas den un golpe sobre la mesa y declaren esto como un tema prioritario. Porque en Chile durante los últimos años se han llevado a cabo estudios muy importantes por parte de diversas instituciones, y todos han constatado el mismo problema. Sin embargo, poco o nada se ha avanzado en este tema”.
