El Banco Central congela la tasa de interés en 4,5% ante presiones externas e inflación persistente
En una decisión unánime adoptada durante su reunión de julio, el Consejo del Banco Central de Chile optó por no modificar la Tasa de Política Monetaria (TPM), dejándola en un 4,5%. La medida responde a un entorno global complejo y volátil, marcado en gran parte por las tensiones entre Estados Unidos e Irán, conflicto que ha encarecido el petróleo y elevado el riesgo de inflación a nivel mundial.
Una inflación que no cede y una economía local tibia
Los datos más recientes del organismo reflejan que el costo de la vida sigue estando por encima de lo proyectado:
IPC Anual cerró junio en 4,3%, superando las estimaciones fijadas en el último IPoM.
Inflación Subyacente se ubicó en 3,4% anual, empujando al alza las expectativas de precios en el corto plazo.
A la par con la presión inflacionaria, la actividad interna muestra señales de desaceleración. En mayo, el Imacec registró un retroceso anual del 0,9%, mientras que el sector no minero apenas avanzó un 0,7%, cifras que quedaron debiendo respecto a lo previsto por el mercado.
Un mercado laboral fragilizado y la mirada puesta en la meta
El instituto emisor también puso el foco en el empleo, advirtiendo un panorama frágil caracterizado por:
Un aumento paulatino en el desempleo.
Pérdida de dinamismo en la creación de puestos de trabajo.
Un incremento en los costos laborales por hora.
A pesar de este escenario mixto, el Banco Central destacó como señal positiva que las expectativas de inflación a 24 meses siguen ancladas en la meta del 3%.
Dado el elevado nivel de incertidumbre global —sobre todo por el impacto del conflicto en Medio Oriente—, el Consejo enfatizó que la TPM no tiene un rumbo predeterminado y se analizará mes a mes para garantizar el retorno de la inflación a su meta trazada.
