Kast cuestiona financiamiento a la ciencia y universidades: “Un libro en la biblioteca no genera empleos”
Una nueva jornada de tensión entre el Ejecutivo y el sector académico se desató tras las declaraciones del presidente José Antonio Kast. Durante la quinta versión del encuentro ciudadano “Presidente Presente”, el mandatario puso en tela de juicio la rentabilidad social y económica de los fondos públicos destinados a universidades y centros de investigación.
Ante cerca de mil asistentes y acompañado por la ministra de Educación, María Paz Arzola, Kast instó a realizar auditorías exhaustivas sobre el destino de los recursos estatales, vinculando la inversión directamente con la capacidad de generar puestos de trabajo.
Críticas a la utilidad de la investigación
El Jefe de Estado utilizó un tono crítico para cuestionar el impacto de la inversión científica actual, centrando sus dardos en la falta de resultados prácticos para la economía nacional.“ A veces se destinan 100 o 500 millones para una investigación que termina en un libro precioso, empastado, en la biblioteca. ¿Cuántos trabajos generó? Ninguno”, sentenció el mandatario.
Kast también hizo alusión a la situación en la Región de Los Ríos, instando a fiscalizar los aportes entregados a centros de estudio en Valdivia: “Hagámosle un seguimiento a todos los recursos y veamos cuál es el resultado; se van a sorprender”, añadió.
Ajuste fiscal en el sector científico
Las palabras del Presidente no ocurren de forma aislada, sino que refuerzan el giro en la política científica del Gobierno. Cabe recordar que en marzo pasado, la ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, confirmó la suspensión temporal de becas de magíster y programas de posdoctorado en el extranjero para 2026.
Desde el Ejecutivo defienden que estas medidas forman parte de un plan de “reconstrucción y reactivación” que busca redefinir el alcance de los programas públicos. Sin embargo, estas declaraciones abren un complejo flanco con las universidades chilenas, las cuales ya han manifestado su preocupación por lo que consideran un debilitamiento del capital intelectual y técnico del país.
El debate queda ahora instalado en la arena política: mientras el Gobierno exige resultados medibles en empleabilidad, la comunidad académica advierte sobre los riesgos de evaluar la ciencia exclusivamente bajo una lógica de mercado.
