Talca se suma a rechazo nacional por rebaja de penas a criminales
Vestidos de negro y en completo silencio, decenas de talquinos protestaron frente a la Seremi de Justicia y Derechos Humanos, para expresar su repudio a las rebajas de condenas que beneficiaron a sentenciados por delitos sexuales contra menores y crímenes de lesa humanidad.
La movilización tuvo como una de sus principales demandas la renuncia del ministro de Justicia, Fernando Rabat, quien firmó los decretos que favorecieron a 56 pederastas y tres violadores de derechos humanos, además de tres miembros del Tren de Aragua.
“Estamos solidarizando con las víctimas; niños pequeños o un poco mayores que fueron violados y abusados reiteradamente. No puede un gobierno democrático soltar y devolver a las calles a estos criminales. Pedimos la renuncia del ministro Rabat, lo más pronto posible”, señaló el escritor Gabriel Rodríguez, uno de los organizadores de la jornada.
“Sería muy importante que el seremi (de Justicia) Cristián Rojas diera explicaciones de lo sucedido, más aún en esta región donde Colonia Dignidad a lo largo de casi 60 años ha vivido en total impunidad, donde existieron crímenes brutales, violaciones permanentes a los derechos humanos y donde, para vergüenza de nuestra región y el país, sigue funcionando como un centro turístico. Eso también es una vergüenza para Chile”, precisó.
En la manifestación, la Red de Laicos Cristianos leyó una declaración pública para advertir sobre las consecuencias de la polémica reducción de penas.
“Ofende y revictimiza a las personas, mujeres y hombres que fueron víctimas de abusos y a sus familiares y ponen en desprotección a las familias con estos delincuentes libres por las calles. Se ha querido confundir a la opinión pública argumentando que hay un vacío legal, (pero) es un problema de administración de parte de este gobierno”, indicó el colectivo a través del comunicado.
El silencio como repudio
La movilización se distinguió por su carácter pacífico y silencioso, que junto a la vestimenta negra de sus participantes, tuvo un significado simbólico: demostrar duelo, indignación y solidaridad con quienes han sufrido violencia sexual y violaciones a los derechos humanos.
“El silencio dice más que mil palabras”, afirmó Rodríguez, quien atravesó un bullado acto de censura hace unos meses, cuando el seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Pablo Amaro, suspendió a último minuto el lanzamiento de su libro “Auschwitz, Colonia Dignidad y más. Historias de héroes y canallas”. “Nunca se me pidió disculpas. Considero que hay una actitud de soberbia”, puntualizó.
La protesta puso igualmente el foco en el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), afectado por medidas que, según los manifestantes, amenazan el financiamiento y las atribuciones del organismo.
“Este gobierno está ahogándolo y quiere eliminarlo. Creemos que hay que respaldar al Instituto de Derechos Humanos, porque en esta región está actuando todo el tiempo, defendiendo causas con sus abogados y entregando educación a las nuevas generaciones en los colegios, sobre la importancia de cuidar los derechos de las personas”, sostuvo la también escritora, Ana María Lepe.
Los participantes anunciaron que protestarán cada lunes al mediodía ante la seremía, para exigir la salida de Rabat.
