CUT y el gobierno no logran acuerdo por el salario mínimo
Tras el cierre de la quinta mesa de negociación entre el Ministerio de Hacienda y la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), el diálogo por el reajuste del salario mínimo concluyó sin humo blanco. Ante la imposibilidad de alcanzar un consenso, el Ejecutivo confirmó que enviará su propia propuesta directamente al Congreso Nacional para iniciar su trámite legislativo.
La distancia entre las partes es profunda. Mientras la CUT sostiene que el sueldo básico debe fijarse en $637.000 para permitir que los trabajadores superen la línea de la pobreza y mitiguen el alza en el costo de la vida —especialmente por el valor del petróleo y la inflación—, el Gobierno se mantuvo firme en una oferta basada exclusivamente en la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
En términos concretos, la propuesta de Hacienda se traduce en un incremento real de aproximadamente $23.000, cifra que fue calificada como “insuficiente” por la dirigencia sindical.
“Paradigmas diferentes”
El presidente de la CUT, José Manuel Díaz, fue tajante al término de la reunión, manifestando un rechazo absoluto a la postura de los ministros Quiroz y Arrau.
“Consideramos que la propuesta no cumple ninguna de las expectativas que consideramos necesarias. Estamos bajo paradigmas totalmente diferentes”, sentenció el líder sindical.
Para la multisindical, el ajuste propuesto por La Moneda no reconoce el encarecimiento de la vida en el primer trimestre del año. “Haremos entender al Parlamento que las cosas son más caras en este mes de abril que en el mes de enero”, añadió Díaz.
La batalla se traslada a Valparaíso
Con la instancia de diálogo directo agotada, la CUT anunció que iniciará una ofensiva política en el Congreso Nacional. El objetivo es establecer puentes tanto con el oficialismo como con la oposición para modificar el proyecto del Ejecutivo y lograr un incremento que supere el techo del IPC.
El ingreso de la iniciativa al Parlamento marcará una semana clave para el Gobierno, que deberá buscar los votos necesarios en un escenario de alta presión social y con una contraparte sindical que ya advirtió que no depondrá sus pretensiones de los $637.000.
